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Lo que pasaría sí EUA abandona el TLCAN

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En 1994 el TLCAN entró en vigor con el incremento en las exportaciones entre México y Estados Unidos de manera considerable por la baja de los costos de aranceles. Son tan dependientes ambas naciones una de la otra, que basta mencionar que el 83% de las exportaciones de México tienen como destino el territorio estadounidense. Además, el 40% de los insumos de la industria manufacturera de Estados Unidos provienen de nuestro país.

 

Menos inversiones

 

La principal afectación que tendría México sería la reducción de inversiones extranjeras debido a que el 60 por ciento de la Inversión Extranjera Directa (IED) que llega a México proviene de Norteamérica (y la mayoría de ese porcentaje viene de Estados Unidos), de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Incluso otros países utilizan a México como trampolín de exportación con el fin de llevar sus productos a territorio estadounidense.

 

Decadencia en las exportaciones

 

Un mal acuerdo en el TLCAN provocará un aumento en los aranceles y el beneficio será para Estados Unidos por tener mejor solvencia económica. Ante ese esquema la Secretaria de Relaciones Exteriores vislumbra que solo el 35% de las exportaciones al vecino del norte estarán libres de impuestos, mientras que a Canadá solo llegará el 36%

 

Industria automotriz tendría repercusiones

 

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha amenazado a las empresas automotrices que trabajan en México con quitarles beneficios si siguen operando en nuestro país. Se perdería la ventaja comercial sobre los norteamericanos debido a la mano de obra barata. De abandonar estas empresas nuestro territorio afectará profundamente la economía mexicana y se perderían muchos empleos directos e indirectos.

Robert Scott, director de comercio e investigación de políticas de manufactura en el Economic Policy Institute, de tendencia izquierdista, prevé desfavorable la situación con el aumento en los aranceles, ya que acabarían con muchas de las ventajas de las empresas estadounidenses que fabrican en México. Algunos de esos trabajos en teoría podrían volver a Estados Unidos, pero los mayores costos laborales pesarían sobre las ganancias de las empresas estadounidenses.