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Rectoría de la UAQ: poder a costa de lo que sea?

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Poder, prestigio, foco mediático y un presupuesto millonario son algunos de los aspectos que acompañarán al nuevo rector o rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, a partir de 2018.

 

Por ello, cada periodo de elecciones en la máxima casa de estudios de la entidad queretana nos encontramos con una disputa intensa, ríspida y en algunos casos encarnizada, arriba y debajo de la mesa.

 

Las elecciones involucran a una gran parte de la comunidad universitaria. Estudiantes, profesores, personal administrativo y sindicatos viven con intensidad este proceso electoral en el que un hombre y dos mujeres se disputan la sucesión de Gilberto Herrera.

 

Y es precisamente en esta etapa donde salen a flote intentos de compra de voto, campaña negra a través de correos electrónicos y otras prácticas ilegalidades, según me lo han compartido fuentes de la UAQ.

 

Estas prácticas desafortunadamente se han convertido en comunes en los partidos políticos en México. Cada tres o seis años, conocemos de nuevos esquemas para burlar la ley, por parte de estos, a fin de conseguir la victoria el día de las votaciones. Y si eso es ya de por sí es deleznable, que ocurra en la Universidad es todavía peor.

 

Sí, en la UAQ, donde se supone que se forma a los estudiantes, donde se les enseña los valores, compromisos y prácticas para un mejor desarrollo de la sociedad, ocurre la presunta injerencia de actores externos en favor de un candidato, de ofertas millonarias para que los directores den su voto o para la operaciones de estudiantes.

 

¿De verdad eso queremos que aprendan los alumnos? Si desde ahí les enseñamos a conseguir el poder a través de cochupos, qué podemos esperar entonces cuando se incorporen a la actividad profesional.

 

La Universidad Autónoma de Querétaro está por encima de estas prácticas. Es un centro de investigación, de análisis y formación para miles de personas. LA UAQ y su comunidad no se merecen que la persona que llegue a la Rectoría, lleve consigo la sombra de la compra de votos y la ilegalidad. Esa sería una muy mala lección para los estudiantes.